Washington, 20 sep (EFEUSA).- El ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, Luis Gilberto Murillo, defendió hoy en Washington el modelo de su país para la conservación ambiental, de la mano de las comunidades indígenas y afrodescendientes.
Con el objetivo de convertir en reservas y zonas protegidas un 20 por ciento del territorio colombiano, Murillo subrayó la necesidad de combinar el respeto por la naturaleza con el de las distintas culturas que viven en el país, el segundo más biodiverso del mundo.
En una intervención en el centro de estudios Diálogo Interamericano, Murillo explicó que una de los mayores logros para ese fin ha sido extender la reserva de la Serranía de Chiribiquete, que calificó como "el ecosistema más grande de Colombia".
Esta zona del Amazonas colombiano, del tamaño de Bélgica, cuenta con casi dos millones de hectáreas protegidas, pese a ser una zona de alto potencial para la explotación minera y petrolera.
El objetivo del Gobierno de Juan Manuel Santos es extender aún más el área protegida que corresponde al Chiribiquete, rozando los 4 millones de hectáreas libres de intervención humana en esa región.
Aunque "significa congelar muchas zonas extractivas que podrían contribuir a la economía colombiana", Santos ha instruido a Murillo para ampliar las reservas, una práctica que también se ha llevado a cabo en otras partes del país donde hay además una fuerte presencia indígena y afrodescendiente.
Mark Plotkin, de la organización de Amazon Conservation Team, resaltó el trabajo del Gobierno colombiano en la protección del Amazonas y de otros grandes parques como la Sierra Nevada de Santa Marta, donde su equipo también trabaja para coordinar los conocimientos de los pueblos ancestrales con la tecnología actual.
Según dijo Plotkin, el Chiribiquete es "el área más grande y más importante protegida en el Amazonas", y Colombia es, a su juicio, el país líder en Latinoamérica en protección medioambiental.
La Amazonía colombiana cubre un área de 45,8 millones de hectáreas, lo que supone el 40 % del territorio nacional, y cuenta con 169 resguardos indígenas, pero solo aporta el 1 % al producto interior bruto (PIB) del país.
No obstante, también reconoció que el acuerdo de paz alcanzado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el abandono de la guerrilla de ciertas partes selváticas, está poniendo en peligro esas zonas al ser caldo de cultivo para la minería y la explotación ilegal.
En este sentido, Meg Symington, del World Wildlife Fund, alertó de que en el año 2016 Colombia experimentó el mayor proceso de deforestación de los últimos 20 años, principalmente de forma ilícita.
Murillo recordó que a fin de combatir esta lacra y fomentar el uso sostenible del territorio, uno de los compromisos del Gobierno es lograr una deforestación cero en el Amazonas para 2020 a través del programa "Visión Amazonía", apoyado con financiación de Noruega, Alemania y Reino Unido.