Maribel Hastings

Nadie como Donald Trump para superar sus propias barrabasadas. Mientras el huracán “Florence” llegaba a la costa Este de Estados Unidos, él declaró que la respuesta federal a la debacle del huracán “María” en Puerto Rico hace un año, fue “un increíble éxito no reconocido”. Esto, a pesar de que casi 3,000 personas murieron a consecuencia del fenómeno y sus secuelas, y otros análisis concluyen que pueden ser hasta 4,000 las muertes.

Pero no queda ahí. Este jueves Trump rechazó que hayan sido 3,000 los muertos en Puerto Rico por el huracán "María". Y no solo eso, afirmó que se trata de una conspiración demócrata para “hacerme lucir mal”. La declaración de Trump sobre las muertes resume quién es: siempre miente, todo lo politiza y todo gira en torno a él. Aquí no importan los muertos en una tragedia magnificada por la pésima respuesta de su gobierno. Solo importa Trump. Y cuando de negar la cifra de muertos se trata, solo recuerde quién lo dice: el mismo que asegura que Rusia no intervino en las elecciones de 2016 y que “no hubo colusión”.

Pero no tiene que buscarle muchas explicaciones a la insensibilidad de Trump, pues es parte de su naturaleza. Además, en su visión y en la de quienes lo siguen ciegamente, los puertorrqueños no son ciudadanos estadounidenses porque viven en una Isla y hablan español. Una “isla rodeada de agua, de grandes aguas, de agua de océano”, como dijo Trump el año pasado sobre Puerto Rico. Y este miércoles tuiteó que Puerto Rico es una isla “inaccesible”.

Para Trump quizá estas vidas no tienen el mismo valor que, por ejemplo, las de los anglosajones. O las de los noruegos. El año pasado Trump se lamentó de que solo llegaran a Estados Unidos inmigrantes de “países de mierda” y no de Noruega, por ejemplo.

Aunque en realidad a Trump no le importan las vidas de nadie, solo la suya. Eso quizá explique que el mismo día en que se anunciaban los preparativos para “Florence” y el mismo día en que Trump dijo la barbaridad sobre la respuesta a “María” en Puerto Rico, se reveló que en plena temporada de huracanes el gobierno de Trump habría transferido casi 10 millones de dólares del presupuesto de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), a fin de destinarlos a otras agencias, incluyendo la de Inmigración y Aduanas (ICE) para detenciones y remociones. FEMA dice que son fondos operacionales y no de respuesta a desastres.

Pero ICE siempre figura entre las prioridades de Trump quien antepone su agenda antiinmigrante a lo que sea. Por eso, por ejemplo, amenaza con un tranque presupuestal que puede incluso resultar en un cierre del gobierno este otoño, pues sigue dando pataletas como el “niño-hombre” que es para que le financien su inútil muro fronterizo.

Hay que recordar que las elecciones intermedias están a la vuelta de la esquina y la estrategia de Trump y de los republicanos, en general, es pintar a los inmigrantes como una amenaza a la seguridad nacional para energizar a su recalciltrante base para que acuda a las urnas y el Congreso permanezca en manos republicanas.

Empero, la única amenaza a nuestra seguridad es el propio Trump con su caótica presidencia, sus decisiones impulsivas, su coqueteo con dictadores y autócratas, sus prioridades presupuestarias invertidas, así como sus constantes mentiras.

Con las elecciones en puerta, muchos puertorriqueños que vivimos y sobrevivimos al huracán “María” el año pasado, que estuvimos meses sin electricidad, sin agua potable, haciendo malabares para adquirir alimentos y combustible, y viendo con terror cómo el gobierno federal que Trump dirige nos trató con la punta del pie y nos faltó al respeto a cada oportunidad, como los ciudadanos de segunda y tercera clase que somos ante sus ojos, tenderemos muy en cuenta su “exitosa” respuesta ante el fenómeno.

Sí, Señor Presidente. Su respuesta a “María” fue tan “exitosa” como su caótica presidencia.